lunes, 16 de septiembre de 2013

El verano ya acabó

                            Exfoliante casero de sales

 
 
    Vuelves de vacaciones con un bronceado envidiable. Pero, ¡horror! parece que el agua de la ducha te destiñe día a día y, aunque te embadurnas de cremas y aceites para prolongar tu moreno, enseguida empiezas a mudar la piel cual serpiente. Chicas, es un proceso natural e irremediable y lo único que puedes hacer es acelerarlo para librarte de esos pellejitos indeseables. Te cuento.
 
    Existen miles de exfoliantes más o menos agresivos. Yo los utilizo a demanda de mi piel. Un día a la semana utilizo un exfoliante suave de jabón y semillas, pero cuando mi piel me pide a gritos que acabe con las células muertas, como en esta época, utilizo un exfoliante seco que me la deja como nueva. Os recomiendo el body scrub de Sabon - el mío es el Tropic que huele de maravilla- a base de sales del Mar Muerto con aceites naturales revitalizantes. Por supuesto hablo del cuerpo, no de la cara.
 
    Basándome en este producto y después de un estudio a fondo de mi despensa y sus propiedades os comento mi última creación casera.
Ingredientes:
- Sal gorda: dos tazas de café.
- Aceite de oliva: dos cucharadas soperas.
- Miel de abeja: una cucharada de café.
- Aceite de almendras: dos cucharadas soperas.
 
    Se trata de introducir cada ingrediente en un bote de cristal que puedas cerrar herméticamente, el mío en concreto era un bote de mermelada reciclado. Hazlo en el orden que he indicado y cada vez que añadas un ingrediente nuevo remuévelo a conciencia. La sal gorda actúa de exfoliante arrastrando todas las células muertas e impurezas y no se disuelve con el aceite como la sal fina o de mesa; el aceite de oliva hidrata y da elasticidad y brillo a la piel; la miel tiene propiedades antisépticas, calmantes y protege de los daños ocasionados por los rayos de sol; y el aceite de almendras es emoliente y suavizante además de hidratante y calmante. Un cocktail perfecto para una piel castigada.
 
    Una vez tienes el producto bien ligado ya puedes darle uso. Intenta no frotar con mucha intensidad, ya que lo que buscamos es retirar las células muertas no arrancarnos todas las capas de la dermis. No es recomendable aplicarlo sobre heridas, irritaciones ni inmediatamente después de tomar el sol o tras el láser. Ten especial cuidado en zonas sensibles como cuello, escote y senos y dale duro a codos, tobillos, talones y rodillas. Después de enjuagar el producto y secar debidamente, es el momento perfecto para usar una buena hidratante porque los poros están más receptivos y el aceite que nos queda del exfoliante potenciará sus efectos.
 
    Si te sirve lo que te voy a decir, mi exfoliante casero está testado por mi madre que tiene la piel muy seca y propensa a reacciones alérgicas. El resultado es una piel suave, firme, uniforme, hidratada y con brillo. Rebosa salud y vitalidad.
 
    Ríndete al exfoliante, que el verano ya acabó.

2 comentarios:

  1. Mireia Golobardes16/9/13 21:40

    Muchas gracias por tus consejos que siempre son clarisimos, fáciles de seguir y de muy buen resultado!! Ahora a hacer manualidades fabricando exfoliante casero para cuidar la piel machacada con tanto sol!! Gracias!!!

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